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Adéntrate en la ciencia del hojaldre

El hojaldre es mucho más que una masa, es una delicia culinaria que permite elaborar las recetas más delicadas y, a la vez, sabrosas. Delicias de sabores suaves o intensos, dulces o salados; bocados de diferentes texturas, envueltos en aromas y llenos de color que nos llevan a disfrutar con los cinco sentidos. Sus ingredientes son modestos, apenas agua, harina sal y mantequilla. Sin embargo, la elaboración de un buen hojaldre es mucho más que una técnica, es casi un arte. Un proceso en el que se necesitan buena mano, paciencia e, inevitablemente, mucha práctica. Pero cuando se ha conseguido encontrar la mezcla exacta, el tiempo y la temperatura ideales, el resultado es espectacular.

Los secretos del hojaldre

Un hojaldre debe ser voluminoso y crujiente. Ese es el resultado de infinidad de capas de masa superpuestas que consiguen atrapar la vista, el gusto y el olfato. Cada cocinero, cada maestro, tiene sus secretos, pero hay dos que no lo son tanto: ingredientes de calidad y un trabajo casi artesanal hecho con cariño y, sobre todo, con mucha paciencia. Cada paso en la elaboración del hojaldre es importante. El primero: la elección de la harina. Porque no todas sirven. Debe tener la fuerza exacta, la cantidad suficiente de gluten para conseguir que la masa crezca y pueda crear esas capas características de la masa. Una harina con demasiada fuerza o, al contrario, demasiado floja, no sirven para elaborar un buen hojaldre. Aunque de poco sirve la mejor materia prima si las manos no trabajan con la precisión que requiere el hojaldre. Esta masa no se puede elaborar como cualquier otra, es más delicada, necesita más atención, desde la mezcla de los ingredientes hasta la temperatura ideal (siempre fría) o los utensilios. Además, el hojaldre necesita tiempo. Tiempo para mezclar primero los ingredientes por separado, para unirlos después y para mezclarlos más tarde extendiendo y doblando una y otra vez la masa. Y tiempo para que entre un paso y otro esa masa repose y se enfríe. Cuanto más se trabaje, mejor será el resultado. Y llega el toque final: el horneado. También tiene su importancia. Masa fría y horno muy caliente serán los que en unos minutos den forma a ese delicioso hojaldre que puede convertirse en el protagonista de mil y una delicias diferentes.

La versatilidad del hojaldre

A pesar de su aspecto delicado, el hojaldre es una masa que permite dejar volar la imaginación para crear bocados atrevidos, exquisitos, innovadores y, cómo no, también tradicionales. Es una masa que antaño trabajaban nuestras abuelas y que hoy está en las cocinas de los más prestigiosos cocineros. Cuando se ha conseguido una masa de hojaldre crujiente y dorada casi cualquier aderezo o relleno es posible, desde los sabores más contundentes de la morcilla o los embutidos, a los salados de las anchoas, o los más dulces y delicados de cremas y cualquier tipo de fruta. El hojaldre permite maridajes tan extraordinarios como deliciosos. Así, el hojaldre se convierte en toda una ciencia. Una ciencia en la que es necesario saber mezclar en la cantidad precisa unos ingredientes modestos para dar lugar a una masa exquisita. Una ciencia en la que los tiempos y la temperatura son fundamentales. Y una ciencia que, a pesar de ello, no necesita de avanzadas tecnologías, aunque sí de unas manos sabias. Por ello, el hojaldre es, y seguirá siendo, una de las bases fundamentales de cualquier cocina, tradicional o moderna. Porque con él se pueden elaborar platos para todos los gustos, con ingredientes sencillos para los amantes de la cocina más tradicional o con mezclas sorprendentes para aquellos que busquen platos más innovadores.

hojaldre Willy